Siempre me ha inquietado una cosa: lo consuetudinario.
¿Por qué no apreciamos la vida, sino hasta el momento en el que casi la perdemos?
¿Vivir se convirtió en una costumbre mas?
A veces miro la gente que camina por la calle al término del día: caminan mirando hacia el piso, con una mirada vacía, como si ya no esperan de la vida nada mas que trabajar hasta morir y al fin descansar. Es ahi cuando aprecio la vida. No por el hecho de comparar mi vida con la de otros, sino por que caí en cuenta de que no estoy viviendo conscientemente, de que pasa el día y no me di cuenta; y aunque hice mis actividades, las hice solo por costumbre. Solo pensaba en que pase el día para que al fin sea mañana y así, día a día...
Y me pregunto aun sin respuesta: ¿por qué esas personas que veo caminando, no se dan cuenta de que vivir no es durar?
Y pasa lo mismo con el "amor". Se ha convertido en una costumbre mas, algo que pasa porque así debe ser, y así ha sido. Cierta vez escuché a una niña decir que su amigo le pidió que sea su novia y ella le dijo que si. Y le pregunté: ¿para qué? Y la niña, con voz piadosa me contestó: "No hay un para qué. Es algo normal. Eso hace todo el mundo." Y algo parecido contestó una señora de edad a la misma pregunta.
Personalmente pienso que hay sentimientos que necesitan tener un motivo que vaya mas allá de lo establecido como consuetudinario. Que sean motivados porque cada persona, de acuerdo a su edad, a su experiencia, a su conocimiento, descubrió a su manera.
Todo lo que escribiré desde ahora en adelante en este blog, no serán mas que ideas sueltas, preguntas que día a día se inventan en mi cabeza y que no se quieren quedar solo ahí.
Dejo este espacio abierto a otros puntos de vista.
